Anales y cronologías


 

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¿Sabéis qué eran los Anales?
Según el diccionario, se trata de recopilaciones de los sucesos que ocurren de año en año.

Que tales recopilaciones se convirtieran en referencia obligada para la memoria de las generaciones siguientes, hasta llegar al historiador actual, no es más que la constatación de que necesitamos memoria para seguir viviendo como humanos en comunidad.

Probablemente la «analística»se inició con el Imperio Romano, cuando eran tantos y tan complejos los sucesos (políticos y militares) que acaecían a lo largo de cada periodo anual, que tanto en la Administración Imperial como los propagandistas del régimen, empezaron a recopilar listas, o al menos anotaciones públicas de tales cuestiones. Los Fasti Consulares, que eran listas anuales, servían como memoria y ejemplo del pasado más o menos remoto. Esta definición todavía extiende la idea a la «propaganda turístico-política» Imperial romana.  La propaganda enseguida formó parte de los Anales, y no solamente los de Roma.

Es lógico que fuera una gran organización como el Imperio el que inventase tal forma de recopilar hechos y memorias por escrito, si bien antes, en los palacios Micénicos y en los templos-palacio de otras civilizaciones debieron existir formas de «memorandum» basadas en las defunciones de los personajes de la élite o de los sacerdotes.

Estos breves datos, puestos por escrito cumplían la misma función memorística, aunque hasta ahora lo que nos ha llegado de esos establecimientos son mayormente recuentos de objetos y bienes comerciales, provisiones o almacenaje. A pesar de eso, también son un objeto codiciado por historiadores y arqueólogos, porque no solamente documentan el desarrollo de la escritua, sino el de la propia memoria colectiva. 

Después del Imperio, la llegada del Cristianismo no estropeó las cosas, sino que las estiró, porque su filosofía del «fin de los tiempos» debió acentuar el deseo de rememorar nombres y fechas de mártires y de santos, con el fin de pasar lista el Día del Juicio. Así empezó la costumbre de contar la fecha de referencia pública a partir del cálculo más o menos preciso del Nacimiento del Señor (Anno Domini, simplificado A.D.) o de la celebración de las grandes fiestas litúrgicas, básicamente, La Pascua.

 En el siglo XVII una cronología basada en la tradición cristiana empezó a preocuparse de nada menos que «el año de la Creacion del Mundo», en un intento de establecer una cronología absoluta para toda la Humanidad. Esto solamente se le podría ocurrir a un obispo irlandés, aunque fuera protestante.

¿Por qué? Pues porque ya antes del s. XVII había en Irlanda Anales y «Crónicas» en los que se fechaban acontecimientos y personajes nada menos que en lo que para nosotros es una época completamente Prehistórica…

La tradición Analística irlandesa se introdujo en la isla con el Cristianismo, en el s.V y se desarrolló hasta el s. XVII, tanto para sucesos nativos, como para algunas extraordinarias ocurrencias foráneas.

Los Anales eran de uso monástico, y recogían las defunciones de los principales cargos del establecimiento: abad, lectores, supervisores, sacerdotes, etc.  Poco a poco recogieron también las de personajes significativos del entorno geográfico/político del monasterio, o algunos hechos locales de interés. En las defunciones, usaban breves frases latinas como «durmió» o «fallecimiento de» seguidas del nombre del personaje, y de algún dato en lengua gaélica sobre su cargo monástico, el motivo de su muerte o su importancia civil.

Pero coexistían dos tradiciones cronológicas en los Anales irlandeses. Una se basaba en las Tablas Pascuales, que servían para calcular la fecha de la fiesta móvil de la Pascua, tan importante para el orbe Cristiano, fundamentadas a su vez en el cálculo de las kalendas romanas. Tales cálculos fueron creados en el Mediterráneo Oriental en el s. III de la Era: son las llamadas Tablas de Dionisio.

Quizá fue su uso lo que motivó la controversia por la fecha de celebración de la Pascua que por los irlandeses del s. VII, es decir: que la divergencia no se debía a una cuestión «herética», ni mucho menos a resíduos o adaptaciones del paganismo, como algunos creyeron en su momento, sino a un asunto de método cronológico. Se usó en Irlanda esta tradición «kalendaria» para escribir Anales monásticos (y algunos de caracter histórico) hasta el año 1590. Se rigen por esta tradición el Chronicum Scottorum y los importantes Anales del Ulster o los Anales de Connacht, entre otros.

La segunda tradición analística irlandesa se inicia a principios del s. XI (1014 AD) y continuó usándose hasta 1685. Consiste en una lista «cronológica» de supuestos reyes de Irlanda, que se aplicó tanto en Anales como en otras formas literarias: poemas cronológicos, sincronías o prosa histórica como el Lebor Gabála. Los Anales de los Cuatro Maestros, escritos por nuestro viejo conocido Micheál Ó Cléirigh, en la primera mitad del s. XVII, seguían esta tradición.

Cuando empezó a estudiarse con criterios académicos la literatura irlandesa en el s. XIX, se sabía que ésta lista de reyes estaba «averiada» cronológicamente, y era difícil de manejar para propósitos históricos modernos.

Desde los años 90 del s. XX una iniciativa académica del Trinity College Dublin estableció (y sigue trabajando en ello) una colación o tratamiento de datos, comparación y examen de estas fuentes, utilizando la computación. Esto, unido a la publicación y estudio de originales y traducciones, así como la captura digital y la recopilación de repertorios y Anales, hace que consultar los Anales irlandeses sea fácil y estandarizado, con sus fechas actualizadas a los calendarios modernos (consrvando la antigua) y según los usos científicos de nuestra Era.

De esta forma podemos contar con los Anales irlandeses como fuente histórica.

 

Respuesta

  1. Avatar de Chus

    Carmen, Felicidades!!!! De los anales te contestaré en otro momento.
    Besos y un abrazo

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